jueves, 3 de octubre de 2013

Elisabeth Kübler-Ross




Sobre la muerte y los moribundos

Para iniciar este ensayo, retomare un poco sobre la introducción de este libro, lo que el autor quiere plasmar es este escrito.
En este libro la doctora desarrolla su teoría sobre las cinco fases por las que ha de atravesar un paciente al que se le diagnostica una enfermedad mortal: Negación, ira, pacto, depresión y aceptación de la muerte. Señala cómo siempre hay que dejar al enfermo un hilo de esperanza en su curación para ayudarle a atravesar estas fases y que los familiares deben aceptar también el fin del ser querido a fin de no hacerle sufrir innecesariamente.
 Menciona que el personal hospitalario debe ser capaz de entender las fases que atraviesa el enfermo y que frecuentemente en esos momentos sus necesidades son más psicológicas que terapéuticas. Nos habla de cómo podemos ayudar desde nuestra naturaleza humana a las personas que viven cercanas a la muerte, y a su vez, como podemos permitir que ellos nos ayuden a nosotros mismos, enseñándonos como el sentido de la muerte puede dirigir nuestras vidas hacia una expresión enriquecedora de la muerte y el dolor. Sobre la muerte y los moribundos cubre esta carencia, esta obra muestra cómo controlar dichas emociones y cómo transformar las actitudes para aliviar el sufrimiento psicológico.
Por ello, este libro es no solo indispensable para profesionales de la sanidad y psicólogos, sino también para todas las personas que deseen abordar su futuro con responsabilidad.
Enseguida iniciare a retomar lo que es el capítulo I, "Sobre el miedo a la muerte". Este capítulo nos introduce al miedo que se enfrenta el moribundo antes de abandonar esta vida, de igual forma nos da un panorama general sobre la manera en cómo, algunas culturas, consideran a la muerte y los tabúes que se ha generado en torno a la misma.
Con algunos ejemplos, nos sugiere que antes de abandonar la hermosa vida, arreglemos nuestros asuntos para no dejar problemas a los deudos y por último toca un asunto delicado: “la evasión de la realidad y las mentiras contadas a los niños” cuando uno delos padres ha muerto y el daño moral y psicológico que se les puede ocasionar.

La doctora Elisabeth Kübler escribe, "Cuando volvemos la vista atrás y estudiamos las culturas de los pueblos antiguos, constatamos que la muerte siempre ha sido desagradable para el hombre y probablemente siempre lo será. Desde el punto de vista de un psiquiatra, esto es muy comprensible, y quizá pueda explicarse aún mejor por el conocimiento básico de que, en nuestro inconsciente, la muerte nunca es posible con respecto a nosotros mismos". Para nuestro inconsciente, es inconcebible imaginar un verdadero final de nuestra vida aquí en la tierra, y si esta vida nuestra tiene que acabar, el final siempre se atribuye a una intervención del mal que viene de fuera.
La muerte es uno de los principales miedos para los seres humanos, tenemos una idea tan errónea de lo que consiste y que es un proceso normal, y que cada ser lo vivirá de distinta manera (religiones, creencias) pero siempre imaginando que habrá después de esta muerte. Algo muy importante que la doctora nos recalca en este capítulo es la idealización que dejamos a los niños sobre la muerte. Menciona que cometemos un error en no involucrarlos en este proceso de duelo.
 Es importante que ellos se sientan parte de esto, que comprendan que es un proceso natural que se tiene que vivir en familia. La mayoría lo que hace es decir "por su bien, hay que mandarlos con algún familiar", y no es así, por qué el alejarlos les hace creer una idea de duda, de saber que lo que pasa es algo malo, prohibido, donde solo los adultos tienen que saber.
El hecho de que se permita a los niños permanecer en una casa donde ha habido una desgracia y se les incluya en las conversaciones, discusiones y temores, les da la sensación de que no están solos con su dolor y les da el consuelo de la responsabilidad compartida y del duelo compartido. Les prepara gradualmente y les ayuda a ver la muerte como parte de la vida.
Es una experiencia que puede ayudarles a crecer y a madurar". La doctora también menciona, es porque se les da el aspecto de dormidos a las personas ya fallecidas, negando y temiendo a la única realidad, muerte. Al moribundo se le trata como un completo desconocido, no se le considera para decisiones, en casa, en hospital, el que está a su cuidado o familiares toman decisiones por el, sin saber cómo se está sintiendo o que es lo que en realidad desea.
No existe la cultura de tomar en cuenta al paciente moribundo, en el caso de un hospital el paciente puede pedir a gritos descanso, paz y dignidad, pero sólo recibirá infusiones, transfusiones, un aparato para el corazón o la traqueotomía si es necesario. Puede que quiera que una sola persona se detenga un solo minuto para poder hacerle una sola pregunta. Pero se encontrará con una docena de personas pendientes del reloj, todas activamente preocupadas por su ritmo cardíaco, su pulso, su electrocardiograma o sus funciones pulmonares, sus secreciones o excreciones, pero no por él como ser humano.
Relacionando este primer capítulo con las perdidas y duelos, puedo mencionar que las perdidas las vivimos todos, y es claro que cuando decimos todos nos referimos a niños, jóvenes adultos y adultos mayores.
A lo largo de la lectura del libro, la psicóloga Elisabeth Kübler-Ross nos propone las 5 entapas para la elaboración del duelo presente a una perdida. Las cuales ya han sido mencionadas anteriormente Negación, ira, negociación, depresión y aceptación.
Que pasa en nuestros años anteriores, la muerte ha sido catalogada como hasta ahora, huir de esta etapa que corresponde a la vida. La mayoría vivimos con un miedo ante la muerte, ante este proceso tan natural.
 Algo que no olvido y retomo para este ensayo es, que aunque todos los duelos suelen tener elementos comunes, cada uno constituye una respuesta adaptativa individual. Claramente lo menciona este capítulo, con el tiempo de los años la forma de pensar va cambiando las pérdidas a las que nos enfrentamos de igual manera son diferentes. Pero algo importante es que conservamos gran parte de las culturas y de acuerdo a la religión retenemos esos miedos que no permiten recibir nuevas cosas o aceptar los procesos naturales que tenemos.

El sentido de la vida y el significado de la muerte, son inquietudes universales, y en el caso de la muerte, estas inquietudes proceden, entre otros aspectos, del miedo a lo desconocido.
Esta parte del capítulo donde Yalom efectúa una magistral exposición al respecto en su obra Psicoterapia Existencial, en la que, desgrana el miedo universal a la muerte, y en la que por ejemplo, describe cómo la muerte es una fuente primordial de angustia, y como tal, es un manantial primario de material para la psicopatología.
Así, como bien sabemos, el miedo en nuestra civilización, ha convertido la experiencia de la muerte en un gran tabú.
El tabú es fruto de una actitud y como tal, es susceptible de cambio.
Cambiar actitudes, no es fácil, aunque  es posible.

En esta su primer obra la doctora Elisabeth Kübler-Ross hace una propuesta que cambio totalmente muchos aspectos sobre la muerte, y no solo para los moribundos, sino también para estas personas involucradas, dícese familiares, amigos, conocidos, etc.
Pero sobre todo nos queda claro que no solo es ante la muerte, si no ante cualquier perdida, o separación que surge el individuo.
Es muy importante que la persona esté consciente que este proceso de pérdidas es tan natural, y que todos sin excepción alguna las tenemos que vivir. 

Cada pérdida importante puede ser también una oportunidad de transformación, si podemos integrar la amplia y profunda gama de sentimientos, emociones, actitudes, creencias, ideas, omisiones y acciones implicadas en el proceso.


LAS CINCO PERSONAS QUE CONOCES EN EL CIELO




Las cinco personas que conoces en el cielo

Esta historia torna en la vida de Eddy, un adulto mayor que se mantuvo en la guerra. Enseguida de esto se dedica a las labores de una feria (en el área de mantenimiento de toda la instalación) en la cual su padre antes de morir cubría este papel.
Eddy era una persona dedicada a su trabajo, vivía con su esposa, con la cual no lograron concebir hijos.
El día que cumple 83 años, le ocurre un suceso, que nunca hubiera imaginado y en cierto momento darle un sentido a lo que había sido su vida.
Fue en el momento que una de las atracciones de la feria, un juego mecánico, tiene una falla, y es que le hacen el llamado a Eddy para intervenir, pero en el momento que él logra llegar los participantes ya habían salido de peligro, pero fue cuestiones de segundo cuando descubre que una pequeña se encuentra debajo la cual ahora la convertía en la victima de ese atractivo juego. Lo que sucede enseguida es que el intenta rescatarla, pero sucede algo que no permite haber percatado si lo logro o no, y comienzan a suceder una serie de circunstancias que poco a poco él va comprendiendo.
Eddy entra como en otra dimensión pero siendo parte de mismo mundo, lo que sucede ahí es que se encuentra con cinco personas que puede que hayan sido muy queridas o pueden incluso ser desconocidas. Lo que todas ellas tienen en común, es que cambiaron el curso de su vida para siempre.

Cada una de estas cinco personas, tienen un asunto pendiente que tratar con Eddy, como por ejemplo el perdón.



LA RUEDA DE LA VIDA Elisabeth Kübler Ross





Capítulo I “El Ratón”

El libro de "La rueda de la vida" es una narración  de la doctora Elisabeth Kübler Ross, que se dedicó en su totalidad a comprender a los enfermos terminales y al estudio de la muerte.
Nos narra la historia donde menciona el servicio que a lo largo de su vida  ha prestado a miles de enfermos desahuciados. Recorre un camino difícil, buscando respuestas y ayudando a los moribundos a alcanzar la paz, pero este contacto constante con la muerte la obsesiona.
Más allá de las verdades científicas, Elizabeth Kubler cree en la reencarnación y en presencias invisibles, pero sobre todo, su trabajo afirma la inmortalidad del alma y la vida eterna que alcanzan quienes mueren serenamente. Para ella, la vida después de la muerte no es una sospecha ni un misterio, tal vez un secreto que pocos conocen. No le cabe la menor duda: fuera de este mundo hay una vida mejor, libre de preocupaciones y dolencias.
La doctora Kübler nació y se crio en Suiza, fue una trilliza prematura,  lo cual desde pequeña le causaba un conflicto al siempre haber una comparación entre ella y sus hermanas, y es lo que la impulsa a buscar su propio camino, e inicia a definir qué es lo que realmente quiere hacer. Al haber nacido pequeña de escasos 900 gramos, se dejo guiar por el decir que la casualidad no existe, se llega al mundo con una misión, y ella a su corta edad ya la estaba descubriendo.
En el apartado del capítulo I “el ratón”, podemos percibir el principio de la vida de la doctora Elisabeth Kübler Ross, obstaculizada por su propio padre al imponerle que es lo que tiene que hacer de su vida. Podemos darnos cuenta que esta es la primera etapa de su vida, donde vive una serie de experiencias que la impulsan a seguir y pasar a la madures.
Dentro de este capítulo, la doctora nos muestra perdidas, sacrificios, logros, enseñanza, y todo para un fin.
En este contenido nos introduce principalmente a todas las pérdidas que se van concibiendo en la vida y en diferentes circunstancias,  por ejemplo la pérdida que sufrió cuando se vio obligada a llevar a la carnicería a su conejito negro, sabiendo que estaba destinado a ser el almuerzo y que no podía hacer algo para evitarlo pues las ordenes se las había dado su padre. Esa experiencia hizo que tomara fuerzas para enfrentar esa perdida y sentarse a la mesa sin poder derramar ni una lagrima, aunque en el fondo sabia que se estaban comiendo a un ser con el cual había formado un lazo de cariño, esa experiencia le ayudo a ser una mujer fuerte y enfrentarse al mundo.
A partir de esa primera perdida va creciendo con un sin fin de aprendizajes. La experiencia y el conocimiento que adquiere al ser voluntaria en un tipo de campamentos, después de la guerra  la lleva a rectificar y seguir en pie en las decisiones que iba tomando en su vida.
El ratón, nombre al cual nombro a su etapa de infancia y juventud, muestra la perdida de estas para llegar a ser un adulto joven, que sabía ella que había perdido algo pero sabía que también había ganado.
Otra gran lección la aprendió en uno de los campos de concentración donde los nazis realizaban sus experimentos, se quedo impresionada de la maldad que allí había acontecido, y cada vez se involucraba mas con este tipo de suceso, cada uno le daba una enseñanza diferente.

Finalmente al paso de los años estaba aun más convencida de querer estudiar medicina, logrando entrar a la facultad.
La doctora Elizabeth Kubler Roos, deja un aprendizaje del como una muerte digna es de mayor importancia. Una parte de este primer capítulo me deja pensante dándome cuenta que realmente a estas alturas en estos tiempos sigue pasando la misma situación, es en el momento donde relata que, en el laboratorio donde laboraba le asignan otra tarea la cual consistía en sacar muestras de sangre a prostitutas que se encontraban en la última fase sintomática de enfermedades venéreas. Es verdaderamente indignante que a estas alturas sigamos en situaciones parecidas, tal vez en estos momentos habrá un avance de la medicina y centros de apoyo, pero la realidad es que la mayoría de la humanidad discrimina a personas con este tipo de enfermedades, sin darles la muerte digna a la cual la doctora se refiere.



DUELO Y MELANCOLÍA




DUELO Y MELANCOLÍA


Para dar inicio me parece importante mencionar que las múltiples analogías del cuadro general (duelo y melancolía), resulta ser coincidente, siendo siempre la pérdida de una persona amada, o de una abstracción o ideal.
Las múltiples analogías del cuadro general de la melancolía con el del duelo, justifican un estudio paralelo de ambos estados. En aquellos casos en los que nos es posible llegar al descubrimiento de las causas por influencias ambientales que los han motivado, las hallamos también coincidentes.
Retomaré la conceptualización definiendo duelo y melancolía, para una mejor análisis.
Duelo podemos definir que, es la reacción a la pérdida de un ser amado o de una abstracción equivalente (libertad, ideales). Puede traer desviaciones de la conducta normal, pero aún así no es considerado un estado patológico. Pues, se supera pasado cierto tiempo, y es dañino perturbarlo. El trabajo del duelo, es un proceso intra-psíquico. Los rasgos que muestra el duelo son: desazón profundamente dolida, cancelación del interés por el mundo exterior, pérdida de la capacidad de amor, inhibición de toda productividad. La inhibición y restricción del yo es la expresión de su entrega total al duelo que no deja nada para otros propósitos e intereses. En el duelo el examen de la realidad muestra que el objeto amado no existe y demanda que la libido abandone todas sus ligaduras con el mismo. 
Es importante no considerar el duelo como estado patológico, y someter al sujeto a un tratamiento médico, aunque se trata de un estado que le impone considerables desviaciones de su conducta normal, se confía efectivamente, en que al cabo de algún tiempo desaparecerá por sí solo.
En el duelo, el objeto amado ya no existe más, y de él emana la indicación de quitar toda la libido de sus enlaces con ese objeto. A ello se opone una comprensible resistencia. El hombre no abandona una posición libidinal, ni aun cuando su instinto ya asoma. Esa repulsa puede alcanzar tal intensidad que produzca un extrañamiento de la realidad y una retención del objeto por vía de una psicosis alucinatoria de deseo. Lo normal es que prevalezca el sometimiento a la realidad. Una vez cumplido el trabajo del duelo el yo se vuelve otra vez libre y desinhibido.
En cambio melancolía  es el estado de ánimo profundamente doloroso, una cesación del interés por el mundo exterior, pérdida de la capacidad de amar, inhibición de las funciones y disminución del amor propio. Esta última se traduce en reproches y acusaciones que el sujeto se hace a sí mismo, y puede llegar incluso a una delirante espera de castigo (el duelo integra estos mismos caracteres, a excepción de la perturbación del amor propio). La melancolía en algunos casos constituye la reacción a la pérdida de un objeto amado. Pero la pérdida es de naturaleza más ideal. El sujeto no ha muerto, pero queda perdido como objeto erótico. En otras ocasiones no se distingue claramente que es lo que el sujeto ha perdido. En la melancolía existe una pérdida de objeto sustraída de la conciencia.
En la melancolía el objeto tal vez no está realmente muerto, pero se perdió como objeto de amor. Y en otros casos no sabemos con precisión lo que se perdió. También, el melancólico puede saber a quien perdió, pero no lo que perdió en el. Lo que refiere a una pérdida de objeto sustraída de la conciencia, a diferencia del duelo, en el cual no hay nada inconsciente en lo que corresponde a la pérdida.
Los dos procesos se caracterizan por una desazón profundamente dolida, cancelación del interés por el mundo exterior, pérdida de la capacidad de amar e inhibición de toda productividad.
  Si analizamos cierta comparación entre los aspectos de duelo y melancolía, podemos percatar lo siguiente:
·         En el duelo, la inhibición y falta de interés se esclarece por el trabajo del duelo que absorbe al yo.
·         En la melancolía la pérdida desconocida hace un trabajo interior semejante y será la responsable de la inhibición.
·         El melancólico muestra una rebaja en su sentimiento yoico (que falta en el duelo), un enorme empobrecimiento del yo. 

·         En el duelo, el mundo se ha hecho pobre y vacío.
·         En la melancolía, eso le ocurre al yo mismo. Se humilla ante todos los demás, extiende su crítica al pasado.

La melancolía toma una parte de sus caracteres del duelo, del proceso de la regresión de la elección de objeto narcisista. La identificación narcisista con el objeto sustituiría a la investidura de amor y así puede persistir el vínculo de amor a pesar del conflicto con la persona amada. 

Por último cabe mencionar que en la analogía con el duelo mueve al yo a renunciar al objeto, comunicándole su muerte y ofreciéndole como premio la vida para decidirse, así disminuye  cada uno de los combates provocados por la ambivalencia, la fijación de la libido al objeto, desvalorizándolo.





Bibliografía
American Psychiatric (2003). DSM-IV.  Barcelona, Mason.
Derrida, J. (1917) Duelo y melancolía: Sigmun Freud, España.
Maresca, S. Magliano, R. Ons, S. (2006) Placer y bien. Editorial Biblos Intertextos. Buenos aires.




lunes, 29 de julio de 2013

MI TESTAMENTO




Yo Sandra Luz Almazán Flores, a los veintinueve días del mes de Julio del año dos mil trece, siendo las veintitrés horas con cincuenta minutos, manifestando ser originaria de Iguala Guerrero, domiciliada en la calle panorámica nueve, Colonia el Mirador de la misma ciudad, desando testar, declaro:


Que nacida el veinte de mayo del año mil novecientos noventa, en Iguala Guerrero, soy hija de la señora Lourdes Flores Astudillo y el señor Telésforo Almazán Martínez, hermana de Edgar Almazán Flores y Luis Oscar Almazán Flores.




Manifiesto que se haga mi voluntad:



Siendo vecina de la localidad mencionada anteriormente, declaro que poseo los siguientes bienes:


1. Una laptop Dell color negro.

2. Ropa, zapatos y accesorios.

3. Libros dentro del cuarto.

4. Una perra chow-chow de nombre tete

5. Caja color café con contenido.



I. La laptop Dell, la designo a mi padre Telésforo Almazán Martínez, con domicilio en panorámica número nueve, colonia El mirador de Iguala Guerrero.


II. Es mi voluntad también otorgarle la ropa, zapatos y accesorios, a mi mamá Lourdes Flores Astudillo, con mismo domicilio.


III. Le otorgo los libros a Edgar Almazán Flores, con mismo domicilio.


IV. Así mismo es mi voluntad que quede al cuidado de la perra chow-chow, Luis Oscar Almazán Flores, con mismo domicilio


V. Designo la caja color café (con contenido), que se encuentra en el interior del closet a David Aarón Martinéz Pedroza, con domicilio en fraccionamiento Guerreros del sur 7, en Iguala Guerrero.


Es mi deseo que al fallecer se me entierre en el Cementerio de la misma ciudad.


Nombro albacea a la señora Teresa Crúz Álvarez, con domicilio en la calle panorámica 13, colonia el mirador de Iguala Guerrero, para que se cumplan mis disposiciones de última voluntad.


Debiendo prevalecer mis disposiciones, que son mi última voluntad. No teniendo más que expresar firmo este testamento, a los veintinueve días del mes de Julio del año dos mil trece en la ciudad de Iguala, Guerrero.



SANDRA LUZ ALMAZÁN FLORES


lunes, 15 de julio de 2013

RITOS FUNERARIOS CRISTIANOS


Rituales funerarios en la religión cristiana 

Los rituales funerarios en la religión cristiana abarcan un amplio campo de la tradición y la costumbre, pero simple o lujoso, estos marcan la finalización de la vida temporal, la transición a la vida eterna, la comodidad para el presente y la esperanza para el futuro.


¿Cómo se realiza el funeral cristiano?



• Velatorio
El velatorio implica preparar el cuerpo para el entierro lavándolo y envolviendo o vistiéndolo. Ya sea debido a la preocupación por animales carroñeros, espíritus malignos o diagnóstico erróneo y renacimiciento repentino, los muertos nunca fueron dejados solos desde el momento de la muerte hasta el entierro. Las luces se mantenían prendidas (fuegos o velas) y alguien se sentaba al lado del cuerpo todo el tiempo, comúnmente rezando por el alma del difunto. Un velorio irlandés real podía durar tres días, mientras amigos cercanos y vecinos llevaban comida y bebida, realizar tareas para el duelo y socializar entre sí. En los tiempos modernos la función protectora del velorio hogareño ha sido suplantado por la remoción a una casa funeraria para la preparación, pero el aspecto social continúa. Este ritual complejo es explicado e inmortalizado en la balada irlandesa de comienzos de siglo “Finnegan’s Wake”.

• Visualización o vigilia
Una vez que el cuerpo está preparado, puede ir a exhibición. Esto comúnmente ahora se hace en una casa funeraria y se lo llama visualización. Los amigos, conocidos y socios de negocios pueden ir a presentar sus respetos finales al difundo y ofrecer condolencias a la familia. Una visualización de un alto funcionario público o una celebridad puede ser abierto al público general, con una gran ceremonia e incluso supervisión militar o policial, como para el Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy. El cajón puede estar abierto, o puede estar cerrado, con una foto o un retrato del difunto sobre o al lado de este.

Servicio religioso
Los servicios religiosos para los muertos van desde un simple servicio con lecturas de la Biblia, salmos y rezos, hasta la pompa y la participación de la misa funeral católica. Puede realizarse de acuerdo a una fórmula estricta o secularizada hasta cierto punto mediante lecturas de literatura y poesía. Este termina con el cajón siendo cargado desde la iglesia y llevado hasta un cementerio para el entierro.

• Servicio junto a la tumba
El servicio junto a la tumba es el último rito de la tradición de funerales cristiana. El pastor que preside puede encomendar el cuerpo a la tierra con la popular frase del Libro de Oración Común (1662), "ceniza a ceniza, polvo a polvo", basado en el Génesis 3:19 de la Biblia (versión del rey Jacobo), "Polvo eres y polvo serás". Los deudos pueden colocar flores o recuerdos en la tapa del cajón. El cajón es descendido hasta la tumba y esta es llenada.

• Alternativas al entierro
La cremación es una opción popular entre los cristianos, en cuyo caso el ritual comúnmente termina con el servicio religioso o un servicio conmemorativo en otro lugar. Si las cenizas son esparcidas, esto puede estar marcado por un ritual privado para la familia y los amigos cercanos. Si no hay cuerpo para enterrar o cremar, por ejemplo perdido en el mar, sólo hay un servicio religioso o conmemorativo.

Significado de Pecado en la religión cristiana


Para el cristianismo, el pecado es el alejamiento del hombre de la voluntad de Dios, que aparece recogida en los libros sagrados (la Biblia). Cuando las personas violan algunos de los mandamientos divinos, cometen un pecado. La forma de subsanar este error es a través del perdón y del sacramento de la confesión.

De acuerdo con el Nuevo Testamento, y la tradición del cristianismo, existe una naturaleza pecaminosa en el ser humano, heredada de la primera transgresión de Adán. Esta naturaleza pecaminosa del hombre afecta tanto sus actos como sus pensamientos, y no se puede superar con el solo esfuerzo de seguir la Ley de Dios, por lo tanto, sólo mediante la sangre de Jesucristo este pecado genérico del hombre, y las culpas individuales, son expiadas. Esta expiación se hace válida para la persona mediante la fe en Jesucristo y un renacer espiritual. Así puede vencerse esta naturaleza, y por ende, dejar de pecar.




BIBLIOGRAFÍA

http://www.ehowenespanol.com/rituales-funerarios-religion-cristiana-info_219125/


ARQUETIPO DE LA SOMBRA


Arquetipo de la sombra



Según Jung (1875-1961) el yo es una luz que arroja su propia sombra. Este arquetipo de difusa figura y borrosas dimensiones representa el lado oscuro del yo, su otra cara, su contra cara, lo rechazado, odiado y no admitido por el sujeto. La sombra es un espectro tan repugnante que se reprime y se expulsa con violencia, intentando ser mantenido lo más alejado posible de la conciencia, pues posee todos los aspectos que el yo no ha podido integrar por ser incompatibles con la imagen que el sujeto tiene de sí mismo y con el ideal que persigue. 

El proceso de formación del yo es el mismo que el de formación de la sombra, es a partir de las mismas vivencias que ambas instancias se constituyen, una de éstas, el yo, en una forma de mayor elaboración y complejidad, destinada a la evolución y al desarrollo permanente, estableciéndose como el complejo organizador y rector de la consciencia, en contacto con la realidad externa y con el tiempo que transcurre. La otra, la sombra, en un estado primitivo por debajo de los umbrales de dicha consciencia, detenida en la atemporalidad de lo inconsciente. Entonces, es el proceso de educación y socialización el interviniente en la formación de la sombra, pues, todas aquellas tendencias, impulsos, emociones, funciones y elementos psíquicos que son incompatibles con lo que los padres y modelos sociales imponen son desechados, justamente porque entran en conflicto, con lo que la moral en formación admite.

La sombra puede ser figurada como un saco, una bolsa en la que se arroja, vía represión, lo que no puede ser aceptado o tolerado por el yo; digamos que en su esencia está lo intolerado, lo inadmisible, lo angustiante y doloroso, lo que pesa, molesta y daña, y por esta misma razón es que, justamente, suele ser molesta y su presencia nos  daña. Tras la personalidad consciente se ha desarrollado otra personalidad inferior que se mantiene en estado primitivo y disociada de la primera. Es verdaderamente como un otro que habita en nosotros, con ciertos rasgos de carácter ligados a tendencias no admitidas por la moral, y que actúa de manera autónoma persiguiendo sus propios fines.
 Por lo tanto podemos ir advirtiendo que la sombra es un representante de lo inconsciente y siempre trae consigo un mensaje de lo que acontece más allá de los dominios del sujeto de la consciencia. 

Podemos estar seguros que nos encontramos en presencia de la sombra cuando las cosas nos “sacan de quicio”; cuando sentimos que lo que pasa a nuestro alrededor (o que algo terrible en nuestro interior amenaza con desatarse) supera ampliamente nuestras posibilidades para afrontarlo, y reaccionamos de un modo desproporcionado a lo que la situación en verdad amerita. 

Algo que caracteriza su presencia es que supera nuestras capacidades porque desborda al yo; el sujeto por momentos parece no contar con los recursos mentales suficientes para tolerarla, ensombrece su visión del mundo, oscurece el pensamiento y su corazón. Podríamos decir que cuando estamos encadenados a la sombra, la penumbra se ha apoderado de nosotros. Es cierto que hay sucesos inadmisibles en el mundo, pero si éstos nos exasperan por completo, tal vez debamos pensar que aún no conocemos, o nos negamos a reconocer profundamente la naturaleza humana, y de lo que ésta es capaz; esto sucede porque no hemos aceptado que las tendencias más terribles, sádicas y morbosas también forman parte de nuestra propia naturaleza. 

La proyección de este arquetipo permite que al hombre se le haga un poco más amena su existencia ya que evita, hasta cierto punto, un conflicto moral; pero no se puede mantener mucho tiempo este autoengaño, pues la sombra es parte del sujeto y se volverá en su contra por no ser reconocida. Justamente, que las cosas nos salgan mal por supuesta culpa del mundo, ya es una manifestación de la sombra desconocida, que está jugando su propio partido, persiguiendo sus propios fines. Lo ideal es reconocerla, amigarse con el diablo que uno mismo es, y aprender de todo lo que tiene para brindarnos, sino, tarde o temprano, nos somete haciendo su voluntad y expresando su naturaleza, pues como solía indicar Jung: “Lo que no se hace consciente se hace destino”. Jamás podremos librarnos de nuestra sombra, pero esto no es algo malo, en realidad es positivo, ya que la sombra contiene un potencial enorme y se vuelve sumamente útil cuando logramos integrarla, permitirle su espacio y entrar en un permanente diálogo con ella, que en el fondo, es un diálogo con nosotros mismos, pero es un diálogo que excede el orden de las palabras y de lo puramente racional, e implica entrar en contacto con nuestra naturaleza oculta.

La sombra sólo hace daño o se comporta como “mala”, porque se mantiene en la marginalidad, porque se la rechaza, y lo reprimido siempre retorna abruptamente reclamando su lugar y demostrando que por más que nos neguemos a verlo, no ha cesado su existencia.




BIBLIOGRAFÍA